10 mitos sobre la FIV: qué dice realmente la evidencia
Reposo tras la transferencia, dos embriones para duplicar las posibilidades, la AMH como medida de la calidad ovocitaria, el PGT-A como garantía. Un especialista revisa diez creencias persistentes sobre la FIV y las contrasta con las guías y los ensayos.
Escrito por Albert Irkaliev, MD, Especialista principal en reproducción, obstetra-ginecólogo y especialista en diagnóstico por ecografía

La fecundación in vitro se practica desde hace décadas y, aun así, muchas creencias a su alrededor siguen sorprendentemente vivas.
Todavía se aconseja guardar reposo después de la transferencia embrionaria. Una transferencia fallida se atribuye de inmediato a una «incompatibilidad inmunológica». Una AMH baja se interpreta como mala calidad ovocitaria. Se da por hecho que dos embriones duplican las posibilidades. Y el PGT-A se percibe a veces casi como una garantía de embarazo.
La medicina reproductiva basada en la evidencia debería distinguir tres cosas muy distintas: una hipótesis biológicamente plausible; una asociación estadística; y la prueba de que una intervención realmente aumenta la probabilidad de un nacido vivo.
Mito 1. Hay que guardar reposo después de la transferencia
Es probablemente el mito más persistente de la FIV. Una mujer puede temer que caminar, ir al baño o volver a casa desplace el embrión o haga que se «caiga» del útero.
La evidencia no lo respalda. La guía de la ASRM «Performing the Embryo Transfer» revisó los estudios sobre el reposo tras la transferencia y no encontró pruebas convincentes de beneficio.
Un ensayo aleatorizado en ciclos con ovocitos de donante incluyó a 240 mujeres en su primer ciclo de FIV. Tras la transferencia, un grupo permaneció acostado 10 minutos y el otro se levantó de inmediato. La tasa de nacidos vivos fue del 41,6% tras 10 minutos de reposo y del 56,7% con movilización inmediata (P=0,02).
A partir del conjunto de la evidencia, la ASRM concluyó que el reposo tras la transferencia no debe recomendarse: grado A.
Lo que significa en la práctica: después de una transferencia sin complicaciones puedes levantarte, caminar, ir al baño, volver a casa y hacer vida normal. El reposo no aumenta ni la implantación ni la probabilidad de tener un bebé.
Mito 2. Transferir dos embriones duplica las posibilidades de tener un bebé
La transferencia de dos embriones puede aumentar la probabilidad de embarazo por transferencia en algunas situaciones, pero también aumenta de forma sustancial el riesgo de embarazo múltiple y, con él:
parto prematuro
bajo peso al nacer
preeclampsia
diabetes gestacional
hospitalización materna
complicaciones neonatales
Por eso la reproducción asistida moderna se orienta cada vez más a la transferencia de un solo embrión. La guía de la ESHRE sobre el número de embriones a transferir subraya que el objetivo del tratamiento es un embarazo y un parto sanos con el menor riesgo posible de embarazo múltiple.
El mismo principio se aplica en la gestación subrogada. Transferir dos embriones a una gestante para «maximizar» la probabilidad de embarazo aumenta a la vez los riesgos obstétricos para ella y para los futuros bebés.
Conclusión: dos embriones no significan el doble de probabilidades de llevarse a casa un bebé sano. Significan, sobre todo, un riesgo bastante mayor de gemelos.
Mito 3. Un embrión 5AA o euploide garantiza el embarazo
La clasificación morfológica describe el aspecto del blastocisto durante su desarrollo. El PGT-A informa del estado cromosómico de las células del trofectodermo analizadas. Ambos aportan información pronóstica valiosa, pero ninguno garantiza la implantación.
La opinión del comité de la ASRM de 2026 sobre el fallo de implantación recurrente subraya que, incluso tras transferir blastocistos de buena calidad y/o euploides, la implantación no está garantizada.
La ASRM recomienda valorar el fallo de implantación recurrente según la probabilidad acumulada de implantación, en lugar de diagnosticarlo automáticamente tras una única transferencia fallida. La evidencia actual sugiere que cobra sentido hablar de él tras aproximadamente 3–6 transferencias fallidas de embriones euploides, según la situación clínica de cada persona. En la implantación influyen varias cosas a la vez:
la competencia de desarrollo propia del embrión
la morfología
el día de desarrollo del blastocisto
la patología de la cavidad uterina
los factores endometriales y hormonales
las condiciones del laboratorio y la técnica de transferencia
la variabilidad biológica inevitable
Conclusión: un embrión euploide tiene buen pronóstico, pero euploide no quiere decir implantación del 100%.
Mito 4. El PGT-A aumenta la tasa de nacidos vivos en toda paciente de FIV
El PGT-A permite priorizar los embriones según su estado cromosómico. Pero el PGT-A no crea embriones euploides adicionales ni repara los aneuploides.
Un gran ensayo aleatorizado multicéntrico realizado en China incluyó a 1212 mujeres de 20–37 años con al menos tres blastocistos de buena calidad. La tasa acumulada de nacidos vivos fue del 77,2% con PGT-A y del 81,8% con FIV convencional. Las pérdidas gestacionales, en cambio, fueron menores en el grupo con PGT-A: 8,7% frente a 12,6%.
La opinión del comité de la ASRM sobre el PGT-A (2024) concluye que su valor difiere entre poblaciones de pacientes y que la evidencia actual no respalda su uso universal para aumentar la tasa acumulada de nacidos vivos en toda paciente de FIV.
Conclusión: el PGT-A es ante todo una herramienta de selección embrionaria, no un tratamiento que mejore la calidad de los embriones.
Mito 5. El ERA debe hacerse tras una o dos transferencias fallidas
El test de receptividad endometrial analiza la expresión génica del endometrio e intenta determinar la duración óptima de la exposición a la progesterona antes de la transferencia. Pero la plausibilidad biológica no se traduce necesariamente en beneficio clínico.
Un gran ensayo aleatorizado doble ciego incluyó a 767 mujeres. En 381 el momento de la transferencia del embrión euploide se guió por el test de receptividad; 386 recibieron la transferencia en el momento estándar. La personalización del momento no mejoró de forma significativa la tasa de nacidos vivos.
Un análisis posterior halló un AUC de 0,52 para predecir el fallo de implantación. Por eso la opinión del comité de la ASRM de 2026 concluye que no hay evidencia suficiente para el uso rutinario del ERA en pacientes con fallo de implantación recurrente. La ESHRE mantiene una postura igual de prudente.
Conclusión: una o varias transferencias fallidas no demuestran, por sí solas, que la ventana de implantación esté desplazada.
Mito 6. El fallo de implantación se diagnostica con células NK o con el test KIR/HLA-C
El sistema inmunitario desempeña sin duda un papel importante en la implantación, la decidualización y la placentación. Pero hay una distancia enorme entre decir «el sistema inmunitario participa en la implantación» y «este test inmunológico identifica la causa del ciclo fallido de esta paciente».
Las células NK, las citocinas, las interacciones KIR/HLA-C y otros aspectos de la interfaz inmunitaria materno-fetal siguen siendo áreas activas de investigación. Sin embargo, a muchos de los test disponibles hoy les falta estandarización y validación clínica.
Las recomendaciones de buena práctica de la ESHRE sobre fallo de implantación recurrente no recomiendan el estudio rutinario de células NK, ni en sangre periférica ni en endometrio.
Conclusión: la inmunología reproductiva es un campo científico importante, pero que existan mecanismos inmunitarios en la implantación no convierte automáticamente cada biomarcador inmunitario en una prueba clínicamente validada en FIV.
Mito 7. El intralipid, la IGIV y otras «infusiones inmunes» mejoran la implantación de forma demostrada
Algunos ensayos pequeños y metaanálisis han descrito resultados potencialmente favorables con el intralipid. Por ejemplo, un análisis de cinco ensayos aleatorizados comunicó un riesgo relativo de embarazo clínico de 1,55 (IC 95% 1,16–2,07) y de nacido vivo de 1,83 (IC 95% 1,42–2,35).
Pero los tamaños muestrales pequeños, las definiciones heterogéneas del fallo de implantación recurrente, los distintos protocolos y las limitaciones metodológicas hacen que la evidencia no se considere lo bastante sólida para el uso clínico rutinario. Por eso la ESHRE no recomienda la infusión intravenosa de intralipid en el fallo de implantación recurrente. La opinión del comité de la ASRM de 2026 afirma lo mismo: la evidencia sobre las emulsiones lipídicas intravenosas y el G-CSF es insuficiente, y la IGIV no está recomendada para tratarlo.
Conclusión: un metaanálisis positivo de varios estudios pequeños no convierte por sí solo un tratamiento en práctica clínica estándar.
Mito 8. Todo el mundo necesita heparina tras la transferencia «para mejorar el flujo sanguíneo»
La opinión del comité de la ASRM de 2026 señala que los estudios sobre heparina o HBPM en mujeres sin síndrome antifosfolípido han dado resultados contradictorios, sin evidencia clara de beneficio clínico. De ahí su conclusión: no hay evidencia suficiente para la anticoagulación rutinaria en el fallo de implantación recurrente.
Esto no significa que la aspirina o la HBPM no deban prescribirse nunca. Estos fármacos tienen indicaciones obstétricas, hematológicas y médicas propias.
Conclusión: «se ha hecho la transferencia» no equivale a «está indicada la heparina». Los anticoagulantes se prescriben por indicaciones médicas, no de forma automática como «medicación para la implantación».
Mito 9. La AMH mide la calidad de los ovocitos
La AMH y el recuento de folículos antrales son, sobre todo, marcadores cuantitativos de la reserva ovárica y buenos predictores de la respuesta ovárica y del número de ovocitos esperable.
Según la opinión del comité de la ASRM sobre la evaluación de la reserva ovárica, la AMH y el recuento de folículos antrales predicen la cantidad de ovocitos bastante mejor que su calidad, el embarazo clínico o el nacido vivo. La ASRM subraya que la edad de la mujer predice el éxito reproductivo mucho mejor que los marcadores de reserva.
Ni siquiera una AMH muy baja debería usarse por sí sola como motivo para negar la FIV a una paciente.
Dicho de forma sencilla: la AMH responde sobre todo a «cuántos ovocitos cabe esperar», mientras que la edad dice mucho más sobre «qué probabilidad hay de obtener un ovocito capaz de dar un bebé sano». Una AMH baja no significa automáticamente mala calidad ovocitaria.
Mito 10. Con ovocitos jóvenes de donante, la edad de la receptora ya no importa
Esta afirmación exige una lectura especialmente cuidadosa. Es en parte cierta cuando se habla del envejecimiento ovocitario, y se vuelve engañosa cuando se aplica a todo el proceso reproductivo y obstétrico.
Conviene separar tres conceptos: la edad del ovocito; la edad de la receptora; y la edad y la salud de la mujer que lleva el embarazo.
La edad del ovocito determina en gran medida el potencial embriológico
El descenso de la fertilidad femenina con la edad se debe en buena parte al envejecimiento de los ovocitos, con más errores meióticos y más aneuploidías embrionarias. Por eso los ovocitos de una donante joven permiten sortear en gran medida la pérdida de potencial reproductivo asociada al envejecimiento de los ovocitos propios de la receptora.
La opinión del comité de ética de la ASRM sobre reproducción asistida en edades avanzadas (2025) reconoce que la donación de ovocitos puede sortear buena parte del descenso de implantación y natalidad ligado a la edad y restablecer de forma sustancial la posibilidad de embarazo más allá de la edad reproductiva natural.
La guía de la ASRM sobre donación de gametos y embriones recomienda que las donantes de ovocitos tengan preferiblemente entre 21 y 34 años. Si la donante supera los 34, su edad debe comentarse expresamente con la receptora por sus implicaciones en el riesgo citogenético y en las tasas de embarazo.
Un estudio poblacional de Wang y colaboradores analizó 3889 ciclos de receptoras de ovocitos de donante. Las tasas de nacidos vivos según la edad de la donante fueron: menos de 30 años, 24,1%; 30–34, 25,0%; 35–39, 20,7%; 40 o más, 11,5%.
Frente a las donantes de 30–34 años, la probabilidad de parto fue un 18% menor con donantes de 35–39 años —razón de tasas ajustada 0,82 (IC 95% 0,71–0,96)— y un 54% menor con donantes de 40 o más —0,46 (IC 95% 0,29–0,73).
Otra cohorte poblacional de 1490 receptoras de ovocitos halló tasas acumuladas de nacidos vivos según la edad de la donante: menos de 30 años, 44,7%; 30–34, 43,3%; 35–37, 33,6%; 38–40, 22,6%; 41 o más, 5,1%. En esa misma cohorte, la edad de la receptora no mostró un efecto estadísticamente significativo.
¿Significa esto que la edad de la receptora no importa en absoluto?
No. Un gran análisis de 27 959 ciclos en fresco con ovocitos de donante de la Sociedad de Tecnología de Reproducción Asistida encontró resultados relativamente estables en los grupos de receptoras más jóvenes, con un descenso de la implantación, el embarazo clínico y el nacido vivo a partir aproximadamente de los 45 años.
En 2026, Crestani y colaboradores analizaron 2760 transferencias de un único blastocisto con ovocitos de donante en 1774 mujeres. Tras ajustar por varios factores, las mujeres mayores de 49 años tuvieron menor probabilidad de nacido vivo —OR 0,62 (IC 95% 0,41–0,93)— y aproximadamente el doble de probabilidades de aborto —OR 2,07 (IC 95% 1,16–3,69).
La tasa acumulada de nacidos vivos bajó de en torno al 80% en receptoras de 35–40 años al 62,5% en mayores de 49, en el análisis sin censura. Esto sugiere que, en edades muy avanzadas de la receptora, el envejecimiento uterino y sistémico puede influir por sí mismo en el resultado, incluso con ovocitos de donante.
El riesgo del embarazo es otra cuestión
Un ovocito joven de donante no hace fisiológicamente más joven a la mujer que lleva el embarazo. La opinión ética de la ASRM de 2025 distingue entre los riesgos ligados al envejecimiento de los gametos y los riesgos crecientes para la salud de gestar a mayor edad. Con la edad materna aumentan los riesgos de trastornos hipertensivos, preeclampsia, diabetes gestacional, cesárea, parto prematuro y otras complicaciones.
En la gestación subrogada esta distinción se ve con especial claridad. Si un embrión se crea con el ovocito de una donante de 25 años, la edad ovocitaria relevante sigue siendo 25, con independencia de la edad de la madre de intención. La edad y la salud de la gestante influyen sobre todo en el entorno del embarazo y en los riesgos obstétricos. Una gestante joven no corrige una anomalía cromosómica que ya está en el embrión.
Conclusión: los ovocitos jóvenes de donante compensan en gran medida el descenso de fertilidad debido al envejecimiento ovocitario, pero no borran del todo los efectos de la edad de la receptora. En edades muy avanzadas, el envejecimiento uterino y sistémico puede reducir por sí mismo la probabilidad de nacido vivo y aumentar el riesgo de aborto, mientras que los riesgos del embarazo siguen ligados a la edad y la salud de quien gesta.
Quizá el mayor mito: si una transferencia falla, tiene que haber una causa concreta
Tras un test de embarazo negativo, es lógico preguntarse: «¿por qué no ha funcionado?». Pero a veces la respuesta científicamente más honesta es que no podemos identificar una causa concreta para un fallo de implantación puntual.
En 2026 la ASRM propuso un enfoque probabilístico del fallo de implantación recurrente. Cabe hablar de él cuando han fallado tantos blastocistos de buena calidad como haría falta para alcanzar en torno al 95% de probabilidad acumulada de al menos un test de embarazo positivo. La literatura actual sitúa esa cifra en aproximadamente 3–6 transferencias fallidas de embriones euploides, según el caso.
Cuando una revisión detallada de la historia clínica, de los ciclos previos y del estudio estándar no identifica una causa corregible clara, las pruebas adicionales extensas pueden ser innecesarias. Seguir adelante con nuevas transferencias puede ser una estrategia razonable.
No toda transferencia negativa es una enfermedad. No toda transferencia negativa exige otra prueba. Y no toda prueba adicional aumenta la probabilidad de un nacido vivo.
Conclusión
La medicina reproductiva moderna no debería juzgarse por el número de fármacos, pruebas o procedimientos prescritos. El objetivo clínicamente relevante es la mayor probabilidad razonable de tener un bebé sano con los menores riesgos innecesarios para la paciente, la gestante y el futuro bebé.
Antes de añadir otra prueba o tratamiento a un ciclo de FIV conviene hacerse tres preguntas: ¿hay un mecanismo biológicamente plausible? ¿hay evidencia clínica de calidad? y, sobre todo, ¿se ha demostrado que mejora la tasa de nacidos vivos?
Un «sí» a las dos primeras preguntas no garantiza automáticamente un «sí» a la tercera.
Este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye una valoración médica individual. Las decisiones diagnósticas y terapéuticas en FIV deben personalizarse según la edad, la historia reproductiva, el diagnóstico de esterilidad, las características de los embriones, los resultados de tratamientos previos y las enfermedades concomitantes.
Referencias
- «Performing the embryo transfer: a guideline». Practice Committee of ASRM, Fertil Steril 2017;107(4):882–896, 1 abr. 2017, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2017.01.025. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Bed rest after embryo transfer negatively affects in vitro fertilization: a randomized controlled clinical trial». Gaikwad S et al., Fertil Steril 2013;100(3):729–735, 1 sept. 2013, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2013.05.011. Consultado el 11 sept. 2026.
- «ESHRE guideline: number of embryos to transfer during IVF/ICSI». ESHRE Guideline Group, Hum Reprod 2024;39(4):647–657, 3 abr. 2024, doi.org/10.1093/humrep/deae010. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Recurrent implantation failure: a committee opinion». Practice Committee of ASRM, Fertil Steril 2026;126(2):277–293, 1 ago. 2026, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2026.03.026. Consultado el 11 sept. 2026.
- «The use of preimplantation genetic testing for aneuploidy: a committee opinion». Practice Committee of ASRM, Fertil Steril 2024;122(3):421–434, 1 sept. 2024, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2024.04.013. Consultado el 11 sept. 2026.
- «ESHRE good practice recommendations on recurrent implantation failure». ESHRE Working Group on RIF, Hum Reprod Open 2023;2023(3):hoad023, 1 jun. 2023, doi.org/10.1093/hropen/hoad023. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Testing and interpreting measures of ovarian reserve: a committee opinion». Practice Committee of ASRM, Fertil Steril 2020;114(6):1151–1157, 1 dic. 2020, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2020.09.134. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Assisted reproduction with advancing paternal and maternal age: an Ethics Committee opinion». Ethics Committee of ASRM, Fertil Steril 2025;123(6):999–1005, 1 jun. 2025, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2025.03.031. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Gamete and embryo donation guidance». Practice Committee of ASRM, Fertil Steril 2024;122(5):799–813, 1 nov. 2024, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2024.06.004. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Donor age is a major determinant of success of oocyte donation/recipient programme». Wang YA, Farquhar C, Sullivan EA, Hum Reprod 2012;27(1):118–125, 1 ene. 2012, doi.org/10.1093/humrep/der359. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Oocyte donor age has a significant impact on oocyte recipients' cumulative live-birth rate: a population-based cohort study». Hogan RG et al., Fertil Steril 2019;112(4):724–730, 1 oct. 2019, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2019.05.012. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Pregnancy outcomes decline in recipients over age 44: an analysis of 27,959 fresh donor oocyte in vitro fertilization cycles from the Society for Assisted Reproductive Technology». Yeh JS et al., Fertil Steril 2014;101(5):1331–1336, 1 may. 2014, doi.org/10.1016/j.fertnstert.2014.01.056. Consultado el 11 sept. 2026.
- «Recipient age and reproductive outcomes in donor oocyte cycles: exploring the potential contribution of uterine aging». Crestani B et al., J Assist Reprod Genet 2026, 24 jul. 2026, doi.org/10.1007/s10815-026-03971-6. Consultado el 11 sept. 2026.